La vegetación de ribera es, probablemente, la vegetación más intensamente transformada por la actividad humana y la menos conocida.
Las características de los suelos propios del medio ribereño son tales que, en casi todos aquellos valles en los que la accesibilidad es suficiente, los bosques riparios han sido eliminados, fragmentados o profundamente modificados y reducidos a una estrecha franja junto al cauce.
Entre las principales amenazas para la conservación de estos bosques se encuentran su sustitución por cultivos agrícolas y forestales, el encauzamiento de los tramos sobre los que se asientan, la construcción de infraestructuras hidráulicas y la contaminación por especies invasoras. La estrecha relación que la vegetación de ribera tiene con el estado del medio fluvial convierte las alteraciones de estos sistemas en serios problemas para el mantenimiento de las dimensiones y diversidad de los sotos.
Por otro lado, la adecuada comprensión de las formaciones vegetales de ribera requiere el empleo de un criterio unificado que permita caracterizar con homogeneidad las diferentes comunidades riparias, de forma que se permita la identificación de tramos de ríos con elevado valor ecológico, y que posibilita la selección adecuada de especies vegetales para la recuperación de ríos y riberas degradadas.
El Ministerio de Medio Ambiente y el CEDEX, conocedores de la importancia de estos conocimientos para la gestión del medio ribereño, han impulsado decididamente estos trabajos, con el fin de reunir, analizar y sintetizar la información necesaria para alcanzar un conocimiento adecuado de los diferentes tipos de vegetación de ribera existentes en España, las relaciones que existen entre ellos y su dinámica.